cocina

Cocinas. Nuevos espacios para nuevas necesidades.

Las nuevas realidades sociales, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, y el hecho de que cada vez se compartan más las labores domésticas, así como el menor tiempo dedicado a la elaboración de las comidas hacen que la cocina tienda a desdibujar sus límites y se vaya incorporando paulatinamente a los espacios comunes de la vivienda.

Aunque la mayoría de las viviendas de promoción siguen relegando a la cocina a una habitación estrecha, mal iluminada y alicatada hasta el techo, las reformas o las viviendas nuevas de autopromoción (diseñadas a la medida del usuario) a menudo reservan estancias generosas y agradables para la cocina.

Muchas veces se incorpora al salón- comedor, bien en su totalidad o bien mediante mecanismos que sin separarlas totalmente las ocultan parcialmente, es el caso de muebles o barras, tabiques a media altura, paredes de vidrio, etc., o se independizan puntualmente, mediante portones correderos, tabiques o muebles móbiles etc.

En otras ocasiones la cocina junto con el comedor ocupa una estancia grande y bien iluminada, y se independiza totalmente del salón o la sala de estar, que al no tener mesa del comedor puede reducir su superficie.

Antes de la incorporación de la mujer al mundo del trabajo las cocinas eran estancias sólo utilizadas por ellas, el hombre probablemente se quedaba en la sala de estar mientras la mujer preparaba la comida. No había por tanto necesidad de que la estancia tuviera una zona donde “estar”, donde hacer compañía a quien estuviera cocinando. Muchas veces estas cocinas cuentan con un rincón donde colocar una mesa para desayunar o donde pueden estar los niños sin molestar. En las casas más pudientes la cocina era el lugar donde trabajaba el servicio o la asistenta, y no tenía mucho sentido que estuviera vinculado al resto de la casa.

Sin embargo esto cambia desde que la cocina ha dejado de ser exclusiva de las mujeres, desde que tanto ella como él preparan la comida, o lo hacen a medias.  Mientras que uno cocina el otro puede cortar un poco de queso, o poner la mesa, o simplemente charlar tomándose un vino. También sin duda influye el hecho de que el ritmo actual hace que se dedique menos tiempo a la elaboración de alimentos, y se minimizan los vapores, olores, etc. Esta nueva realidad hace que las cocinas merezcan ser piezas importantes en la casa, que sus suelos, iluminación (tanto natural como artificial), sus paramentos y, en definitiva, que su aspecto sea confortable, cómodo, bonito. Y esto muchas veces se consigue uniendo la cocina a otras piezas de la casa.

En casi todas las reformas que hacemos en La Urbana éste ha sido uno de los planteamientos clave del proyecto. Hemos empleado diversos mecanismos para conseguirlo, desde cocinas con una total integración en la sala de estar, donde no cambia el pavimento, ni los techos, ni los tipos de iluminación, como en el apartamento con terraza, otras cocinas unidas con el salón mediante barras o muebles, como en apartamento para dos, en pequeño edificio de viviendas, o en el dúplex con galería, conectándolo a otros espacios mediante grandes puertas correderas como en vivienda con jardín o integrándolo con el comedor convirtiéndose en el corazón de la casa en la casa con huerta.

Uno de los miedos de los usuarios cuando les planteamos este tipo de cocinas abiertas es el tema de los olores y de la suciedad. Es importante muchas veces el disponer la vitrocerámica y la campana extractora más arrinconada o más alejada de la zona abierta, pero con las potencias adecuadas de extracción de la campana esto no tiene por qué ser un problema. En todas, y repito en todas las obras que hemos hecho nunca nadie ha tenido la más mínima objeción respecto a este tema. Tal vez nuestro clientes frían pocas veces pescado, pero jamás nadie se nos ha arrepentido de dejar abierta su cocina.

Con respecto a los acabados, nosotros empleamos normalmente el mismo que se emplea en el resto de la casa: si el pavimento es de madera en el resto se deja de madera, si las paredes están pintadas, en la cocina también, exceptuando el frente entre muebles que solemos proteger con un vidrio lacobel, con silestone o con azulejos, intentamos por tanto que la cocina tenga los mismos parámeros de confortabilidad que el resto de la casa.

Hay que decir que es muy conveniente que la vivenda disponga de un cuarto para lavadero y para objetos de limpieza. De hecho es algo que cada vez se demanda más y hay normativas que exigen el disponer de un lavadero o un tendedero. Esto evita los ruidos molestos al resto de la sala de estar que produce la lavadora cuando está funcionando, y nos ahorra espacio para armarios de escobas, etc. en la cocina.

En definitiva, que en cada obra tenemos que analizar las cisrcunstancias del cliente, si vive solo, quien cocina, y cuánto, las preferencias de cada uno, etc. pero nuestra experiencia nos hace preferir muchas veces el incorporar la cocina a otras estancias como una solución óptima.

Os dejamos algunas imágenes de cocinas que nos gustan extraídas de las publicaciones electrónicas Dwell, La Maison d’Anna G y Dezeen.

 

cocina

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