Vivir en una caravana. La experiencia americana

Vivir en una caravana. La experiencia americana

La proporción de norteamericanos que vive en caravanas y casas móviles es mayor que en cualquier otro pais. Nos preguntamos que hay detrás de este dato.

Oyendo ayer una tertulia radiofónica nos sorprendía un dato de un fenómeno que se produce en Estados Unidos y no en otros paises y es que unos 20 millones de personas tienen sus hogares en tráilers o casas rodantes, un tipo de vivienda a menudo asociado con la pobreza. Sin embargo, la realidad a veces no concuerda con el estereotipo.

Es la primera vez que se realiza un censo de la población que, bien sea por falta de medios, o por decisión consciente y meditada, eligen el no contar con una ubicación fija como medio de vida.

Como arquitectos preocupados por la manera de habitar de las personas y la ocupación del territorio, y ahora que detectamos un creciente interés por las casas modulares y transportables (lo notamos en las visitas a los artículos del blog dedicados al tema), nos damos cuenta de que pocas veces focalizamos nuestra atención en un fenómeno que nació en la Gran Depresión, cuando miles de  americanos trataron de resolver los problemas de movilidad laboral trasladándose con todas sus pertenencias, lo que incluia su casa, a los alrededores de las fábricas de las grandes ciudades.

Aunque se puede encontrar comunidades de este tipo en Canadá o Reino Unido, no son tan numerosas como en EE.UU. Se trata de un fenómeno típicamente estadounidense.

No todo el que vive en una zona de casas rodantes es pobre“, dice Charles Becker, profesor de economía de la Universidad de Duke, y uno de los pocos académicos en Estados Unidos que ha estudiando profundamente el tema.

“Hay partes del país, como Michigan, donde vivir en una comunidad de tráileres no conlleva el estigma que tiene en el sur. También tienes comunidades de retirados en Florida donde la gente no es pobre en lo absoluto”.

“La vivienda es barata en EE.UU. y la tierra también. Sí que resulta fácil hacer modificaciones menores para aportar electricidad, algún tipo de cañerías, incluso poner una casa club y una piscina”, dice Backer.

El transporte público es mejor en Europa, así que hay una ventaja comparativa para los pobres que viven en zonas urbanas céntricas, mientras que en EE.UU. las fabricas están a lo largo de las carreteras y por eso muchos de quienes trabajan en ellas prefieren no estar en el centro de las ciudades”.

También está ese arraigado espíritu estadounidense del propietario, dice Hurley, para explicar que la alternativa de alquilar un apartamento en la ciudad no siempre resulta atractiva.

“Además está el amor estadounidense por la libertad y la movilidad. Aunque en la realidad las casas móviles no son realmente tan móviles, es la idea de que las puedes tomar e irte con ellas en cualquier momento si no te gustan las circunstancias. No puedes hacer eso con una casa”.

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Resulta muy revelador el análisis urbanístico que compara la situación americana y la europea,  que nos hace preguntarnos si aquí el fenómeno de las casas modulares, muchas de las cuales son transportables como la reciente APH80 de Ábaton, tiene algún parámetro en común con la experiencia estadounidense, o si por el contrario, se trata de respuestas diferentes y propias a situaciones concretas.

Estudio Ábaton. Casa transportable APH80. Via Dezeen.

Estudio Ábaton. Casa transportable APH80. Via Dezeen.